Hoy en Aragón - 18/12/2018

Firmas Destacadas - 11 de marzo de 2018

El derecho a sentirse ofendido

Imprimir Noticia Imprimir Noticia

La reciente multa al joven autor de un montaje de su cara como Cristo por ofender a los sentimientos religiosos ha sido el último episodio de una serie de juicios por condenas por chistes, canciones, espectáculos o tuits que pintan un panorama cada vez más preocupante para la libertad de expresión como Derecho Humano, y por consiguiente para el periodismo. La libertad de prensa propiamente ya sufre ataques que afectan directamente al derecho a transmitir y recibir información veraz, como la Ley Mordaza, pero además todas las cortapisas para difundir ideas y opiniones, cualquier idea y opinión, hay que mirarlo con recelo porque siempre pueden ser una sombra para la denuncia y fiscalización de los poderes públicos.

Hay que defender con toda la contundencia que solo en los casos más extremos la opinión es un asunto del Código Penal y que no ya la diferencia, sino el mal gusto, la estupidez, la disidencia o la incorrección no pueden ser tratados como delitos. Es conocida la definición de Orwell que dice “si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”; y parafraseándola se puede decir también que si la libertad supone un deber, es escuchar lo que no gusta oír.

No se pueden amparar porque colisionan con otros derechos casos como las injurias personales, los mensajes que supongan un riesgo real de incitación a la violencia o, desde luego, las informaciones falsas; pero defender verdaderamente la libertad de expresión exige el peaje de sentirse ofendido. Y desde luego hay que resaltar que esta regla funciona en todas las direcciones y sería hipócrita denunciar casos como los señalados antes y a la vez pedir condenas por soflamas desde el campo ideológico opuesto (que no lleguen a los juzgados españoles es otro problema distinto).

Repito que siempre habrá casos de declaraciones que sean delito y naturalmente es falso que todas las opiniones sean igualmente respetables. En particular los medios de comunicación tienen una importante responsabilidad al dar espacio y difusión a sus opinadores; pero es una responsabilidad moral, que debe ser combatida con protestas argumentadas y con elecciones como no seguir, porque comenzar a recortar la expresión es más peligroso que oír lo que nos ofende.

Joaquín Marco

Noticias Relacionadas

  • No hay noticias relacionadas

Deja un comentario