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Firmas Destacadas - 16 de enero de 2019

La guerra de las periodistas

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Son «cabezonas, rigurosas, persistentes, hábiles, meticulosas, luchadoras, inconformistas, saben buscarse la vida, no se amedrentan ante nada, tienen una fuerte convicción de querer romper moldes y son muy empáticas y especialmente cercanas a la gente». Así refleja la periodista Ana del Paso, en su libro “La guerra de las reporteras” -del que dio noticia El Periódico de Aragón el lunes 20 de agosto- la forma de ser de 34 colegas a las que entrevistó durante tres años. Allí aparecen desde las primeras aguerridas mujeres concienciadas e implicadas como Carmen de Burgos, que usaba el seudónimo Colombine (1867-1932) hasta Rosa María Calaf, Carmen Sarmiento y Maruja Torres. Todas ellas han estado en lugares de conflicto (Los Balcanes, Nicaragua., Oriente Medio, las guerras de Àfrica…”.

Ha habido mujeres en el mundo absolutamente arriesgadas y comprometidas con el desarrollo social. Recuerdo especialmente -tras leer en la revista Altair en su número en colaboración con Pikara Magazine “A bordo de género”, a la periodista y profesora de Periodismo de la Universidad de Zaragoza, María Angulo-, a Nellie Bly, (1864 – Nueva York, 1922), que se hizo pasar por loca, se internó en un manicomio para publicar en `The World´ unos artículos de extraordinario impacto donde describía los horrores del centro psiquiátrico. Otra exponente del periodismo de infiltración fue la periodista norteamericana Barbara Ehrenreich (1941) Su libro, Nickel and Dimed (2002), se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos. En él recoge sus experiencias en trabajos poco remunerados, como parte de una investigación sobre las condiciones laborales de las clases pobres de Estados Unidos.

Magda Donato -lo cuenta también en su libro María Angulo´Inmersiones´ (Universitat de Barcelona Edicions)- escribió en la etapa de la Segunda República una serie denominada “Reportajes vividos” en donde también se infiltraba para observar y plasmar en la prensa escenarios como el de los comedores sociales. Florence Aubenas (1941), que ha escrito en `Liberation´, Le Nouvel Observateur´ y`Le Monde´, estuvo como rehén en durante 5 meses en Irak como consecuencia de un reportaje publicado en 2005 y cuenta diversos conflictos como el de la guerra de Siria tras infiltrarse en las tropas rebeldes del Ejército Sirio Libre.

Ya, aquí en Aragón, es obligado citar a Anuska Buenaluque, natural de Sabiñánigo, y sus reportajes para la Televisión peruana “América Televisión”. Como reportera televisiva ha cubierto terremotos e inundaciones – las últimas de marzo de 2017 donde se registraron al menos 75 muertos, 20 desaparecidos, cerca de 70.000 damnificados y medio millón de personas afectadas en la región La libertad- hasta las historias más comunes de personas peruanas. “Estos son –dice Anuska- los reportajes más difíciles en un país convulso e injusto”. Otras veces ha asumido riesgos como cuando cubrió en Venezuela el cierre por Hugo Chavez en 2007 la televisión RCTB donde acabó con 35 perdigonazos en la espalda por las agresiones policiales. Pero también el desmantelamiento de unos paramilitares en Colombia, La denuncia con testimonios de los afectados de policías que ejecutaban a personas sin pasar, por supuesto, por el imperio de la ley, así como historias de campesinos y enfrentamientos entre el Ejército e indígenas. …Anuska Buenaluque se ha ganado el apelativo de la “roja” y en un acto de Hugo Chavez, el presidente venezolano se refirió a la periodista serrablesa entre sus colaboradores, como “esa es la mala..”

En tiempos de un periodismo en crisis -la mayor parte de los medios españoles han prescindido totalmente o en parte de los corresponsales extranjeros- bien merecen estas mujeres un homenaje por su audacia, entrega, riesgo y compromiso con las libertades.

 

 

Rafael Bardají. Periodista. Artículo publicado originalmente en su blog TintaTecla

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