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Firmas Destacadas - 17 de abril de 2018

Periodismo, hechos y objetividad

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Leía hace poco un debate en un foro de internet sobre el repetido tema de la objetividad de la noticia, en la que, como tantas veces, la mayoría de participantes aseguraba que no existe nada parecido a la objetividad, sino múltiples visiones personales, todas igualmente válidas. Creo que este “todas” es una lacra que sufre el periodismo y que sería necesario y bueno tratar la objetividad de una noticia comparándola con una cuestión práctica, como qué ropa es buena para estar cómodo en casa: Un problema en el que caben varias soluciones aceptables aunque se consideren personalmente mejores o peores (zapatillas, descalzo…) pero en el que otras muchas posibilidades (armadura, katiuskas…) son simplemente ridículas.

Uno de estos “defensores de la no-objetividad” argumentaba: “No somos objetos, somos sujetos, es decir subjetivos. Pongo un ejemplo: un Barça-Madrid en el que quedan 2-0. ¿Cuál es el titular más objetivo?. Porque si dices “El Barça gana al Madrid” estás dando más importancia al Barça que si dices “El Madrid pierde ante el Barça”. No busquemos la objetividad porque no existe. Y de hecho, tenemos una amplitud de medios tan grande para que leamos la noticia desde el enfoque que más nos apetezca. La verdad es como un diamante que tiene muchas caras. Y queremos verla desde la que más nos apetezca”.

Es decir, como la Objetividad Absoluta, Incontestable y Perfecta no existe, es tan correcto titular “Diez muertos por las intensas lluvias de ayer” o “Las lluvias de ayer llenan los pantanos y permitirán una buena cosecha”, porque cada uno puede elegir la cara de la verdad que le venga en gana. O llevando el argumento a otros campos, como la Justicia Total no existe, es opcional condenar a un asesino a muerte con tortura o a limpiar aceras un fin de semana.

Indudablemente somos sujetos, nos movemos por prejuicios, ideas e intereses y no podemos buscar la objetividad de las máquinas. Pero si en vez de buscar esa inalcanzable Objetividad Ideal, tratamos la objetividad periodística como un problema práctico, la situación cambia.

Debemos aspirar a acercarnos lo más posible a una objetividad funcional basada en criterios de lo que es una noticia, que en suma son ampliaciones del principio básico de ser honesto: contar todos los datos relevantes, tener en cuenta el contexto, atender al lenguaje y valorar los hechos según criterios claros como sus afecciones para nuestro público (cercanía, repercusiones) o la novedad.

Quizá concluyamos así que nuestro titular es “El Barça gana”, si nuestro público es catalán, o “El Madrid pierde”, si el equipo llevaba una larga racha de victorias; que serán opciones opinables, pero defendibles con razones compartidas por la mayoría. Y sí, los principios ideológicos son un factor para enfocar una noticia; pero ni el único ni el principal, porque otra clave es contar lo que uno se encuentra, no contar lo que a uno le habría gustado encontrarse. A no ser que lo que hagamos no sea información sino propaganda.

Como decía hace poco Soledad Gallego-Díaz en una entrevista en CTX tras haber recibido el el premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional:”En el periodismo existe la verdad. A lo mejor no existe en filosofía o en religión, pero sí en este trabajo. La verdad está en los hechos, y lo que los periodistas deben hacer es averiguar y establecer la verdad que hay en lo que ocurre”. Y habrá, porque también el periodismo es una forma de arte, más de una forma de contarla luego, pero, como proseguía Gallego-Díaz, “tenemos que luchar contra aquellos que piensen que el periodismo es un grupo de gente gritando, o los que creen que una cosa puede ser verdad o mentira, que puedes defender una cosa y la contraria. Debemos combatir eso. Si lo conseguimos o no ya es más difícil de saber, pero eso no te puede quitar la necesidad personal de intentarlo”.

 

Joaquín Marco. Periodista

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