Hoy en Aragón - 14/11/2018

Firmas Destacadas - 19 de octubre de 2018

Periodismo y chismorreo

Imprimir Noticia Imprimir Noticia

Cualquier periodista puede descorazonarse todos los días al ver la importancia y difusión de informaciones insustanciales, cotillas y amarillistas, y como los deportes o la política se confunden con la “prensa rosa”. A la pregunta de por qué interesa eso da una explicación el autor israelí Yuval Noah Harari en su ensayo “Sapiens. De animales a dioses”, un exitoso y muy recomendable libro que se presenta como un resumen de la historia de la Humanidad, desde la aparición de la especie.

Recuerda Harari que los sapiens habían poblado África oriental hace 150.000 años pero no realizaron “ninguna hazaña especial” durante 80.000 años, hasta que hace en torno a unos 70.000 años, inventaron objetos tan esenciales como barcas, lámparas de aceite, arcos y agujas; desarrollaron las primeras manifestaciones de arte y religión; y comenzaron a extenderse por todo el planeta.

La mayoría de investigadores creen que estos logros sin precedentes fueron el producto de una revolución en las capacidades cognitivas y concretamente un cambio en las conexiones cerebrales que permitió “un tipo de lenguaje totalmente nuevo”. Comunmente se ha señalado que lo especial de este lenguaje es su flexibilidad para comunicar “una información prodigiosa acerca del mundo que nos rodea” y explicar, por ejemplo, dónde y cuándo se ha visto un bisonte; pero otra teoría plantea que nuestro lenguaje evolucionó “como una variante del chismorreo”. Que lo importante no fue transmitir información sobre bisontes sino acerca de los humanos.

Dice Harari: “La cooperación social es nuestra clave para la supervivencia y la reproducción. no basta con saber el paradero de los leones y los bisontes. Es mucho más importante saber quién de la tropilla odia a quién, quién duerme con quién, quién es honesto y quién es un tramposo… La información fiable acerca de en quién se podía confiar significaba que las cuadrillas pequeñas podían expandirse y desarrollar tipos de cooperación más refinada”. Y el autor recuerda que incluso hoy en día la inmensa mayoría de la comunicación humana es chismorreo. “Los chismosos son el cuarto poder original, periodistas que informan a la sociedad y de esta manera la protegen de tramposos y gorrones”.

Es cierto que el libro se extiende luego sobre la idea de que la característica más relevante del lenguaje humano es tratar sobre ficciones, pero la tesis de que el chismorreo es consustancial a la naturaleza humana no solo ilumina un peligro, sino también una fortaleza del periodismo.
Es claro que significa que la atracción por el cotilleo más banal siempre va a existir y es por tanto un enemigo con el que luchar; pero también muestra el gran campo de juego del periodismo; nos dice que en nuestra naturaleza está la curiosidad no solo por el equivalente actual de dónde hay un bisonte (por ejemplo una medida de nuestro Ayuntamiento), sino por cualquier información. Como dijo el autor latino Terencio “Soy un hombre, nada humano me es ajeno”.

Por eso, ante las dudas sobre el futuro del periodismo, podemos tener al menos la certeza de que el periodismo no desaparecerá.Puede ser que haya medios rentables y de calidad o la verdadera información será clandestina y estará ahogada por la propaganda; pero periodismo habrá de una forma u otra porque el interés por conocer las actividades humanas es inherente a los humanos.

Noticias Relacionadas

  • No hay noticias relacionadas

Deja un comentario